En nuestra terapia hay dos protagonistas: el Paciente y Reiki

Algunas veces cuando estamos en terapia de Reiki nos invade una sensación de bienestar y plenitud tan profunda que tendemos  a quedarnos  disfrutando ese estado  e involuntariamente nos olvidamos  de nuestro paciente porque de alguna manera creemos que se encuentra también en nuestro estado.  Este es un error que no debemos cometer. En la terapia  solo hay dos protagonistas: Reiki y el paciente.

Ahora bien es importante la observación, reconocer e identificar con certeza el lenguaje corporal, no es difícil, solo  necesitamos ser generosos con el tiempo,  y seguir nuestro ritmo interno, mantenernos conectados con nuestra sabiduría interna,  allí no existe ego, solo hay un deseo de ayudar.

Lo primero que debemos es observar a la persona que se nos acerca y fijar nuestra mente en su forma de caminar: si de un lado, si balanceándose, si en equilibrio, si con paso firme, si con timidez. Cuando nos da la mano, ¿cómo es esa mano? Está fría, sudorosa, caliente, aprieta suave, aprieta fuerte, aprieta demasiado fuerte?  Y la voz? Es naturalmente aguda o grave? Carraspea constantemente? Se pasa la mano por la cara todo el tiempo? Se afina la nariz? Se acaricia la barbilla como pensando? Cómo se presenta a la consulta? Rigurosamente aseado, limpio o descuidado o sucio? O estrafalariamente adornada?  Establece un diálogo con el sanador o solo es un monólogo? Habla justificando o condenando? Emite juicios severos o irracionales? Es víctima o victimario? Es decir,  hay un mundo enorme de mensajes corporales y verbalizados que nos ubican en el nivel donde el bloqueo se ha instalado provocando situaciones incómodas que pueden terminar en una enfermedad.

Podemos comenzar por lo más sencillo: recordemos que el cuerpo lo dividimos en dos partes trazando una línea imaginaria que va en sentido longitudinal de la cabeza a los pies y por el centro del cuerpo,  es decir, dividimos nuestro cuerpo en dos partes: un lado del centro a la derecha que lo identificamos como  nuestro lado masculino y un lado del  centro a la izquierda que lo identificamos como nuestro lado femenino.

Por eso algunas veces de acuerdo al lado donde se ubica el desequilibrio, dolor, incapacidad de movimiento, espasmos, etc. podemos orientarnos y pensar que la persona tiene problemas con su parte masculina, por ejemplo su relación de pareja  o con su hijo o con su hermano o con su padre o con su vecino o con su compañero de trabajo o con su jefe o con su verdadera parte masculina. Esto es igual para la parte femenina y esto es a nivel físico, la manifestación la encontramos a nivel físico, luego iremos hablando de las manifestaciones a nivel  emocional, a nivel mental, a nivel espiritual y hablaremos de los otros cuerpos.  

Recordemos también que durante varios años  de mi relación con Reiki he observado que la capacidad del sanador como tal,  que el estado correcto del sanador,  la actitud adecuada , el sentimiento y la compasión se desarrolla principalmente con nuestro trabajo personal, a medida que crecemos los otros también crecen, hay una interrelación energética  a nivel planetario que nos involucra a todos,  podemos  percibirnos como diferentes en muchos aspectos, pero la realidad que está detrás de muchos niveles de realidades que todavía no hemos desarrollado plenamente nos dice que somos UNO, es decir que cuando crecemos, crecemos todos. Los invito a crecer.

Bendiciones.

Por: KRM América Zamora, R.M.

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